
INTRODUCCION
Seres de la oscuridad, no- muertos, sedientos de sangre, sensuales y enigmáticos, poderosos y bellos, subyugantes y seductores, hijos de la noche, enemigos del día, sin lugar a dudas los seres más cautivantes que nos podamos imaginar.
Hay miles de historias en torno a estos seres, algunas muy conocidas, otras no tanto, su forma de “vida”, sus cualidades y defectos, sus poderes y debilidades, nos atraen de alguna manera, tan fuertes y poderosos y a la vez tan bellos y frágiles.

La historia más conocida es la de Vlad Tepes III, figura histórica del siglo XV, en la que Stoker se basó para dar vida al Conde de Drácula. Aunque Drácula significa “diablo” en rumano, etimológicamente podría traducirse como “el hijo del dragón”, Vlad III, el empalador, murió a los 45 años en una batalla contra los turcos. Mehmet II pidió su cabeza para mostrarla en Estambul (Turquía), y su cuerpo descabezado, fue supuestamente enterrado en una cripta del monasterio del lago Snagov (Rumania) en 1976. Cuando en 1931 se abrío el sepulcro, en su interior no había nada, la leyenda dice que tras su muerte los habitantes de Snagov veían pasar de noche a el Empalador a caballo y con su cabeza en mano.

Sin embargo, más de dos siglos antes de que el sanguinario Vlad Tepes tapizara los campos de Valaquia y Transilvania de cuerpos empalados y decapitados, un personaje presuntamente vampírico ya sembraba el terror en la comarca del Ampurdán (Gerona). Se cuenta que en 1212 cuando los reyes Pedro II, Alfonso VIII y Sancho VII junto a varios nobles extranjeros, emprendieron la batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén) contra los musulmanes, entre los extranjeros que llegaron a tierras hispanas había un noble de nombre Strucc, al finalizar la guerra le dieron un pequeño feudo en tierras españolas al norte de Gerona, concretamente en Llers, tierra famosa por su ancestral tradición brujeril y le dieron el titulo de conde. Strucc se caso y fue un hombre destacado por su caballerosidad y buen trato con sus súbditos, sin embargo enviudo pronto, un día Strucc se vio obligado a enjuiciar a unas mujeres acusadas de brujería, antes de morir estas mujeres lo maldijeron, cuando Strucc murió se desencadenaron extraños sucesos en la comarca, ataques nocturnos, misteriosas muertes y el pueblo empezó a correr el rumor de que el conde se había convertido en un No- muerto.
La ciencia también se ha sentido intrigada por estos seres y a tratado de darle una explicación racional, los doctores españoles Pedro Gargantilla y Juan Gómez Alonso han estudiado a sintomatología vampírica con el fin de encontrarle una explicación médica. Ambos llegaron a una misma conclusión de que los vampiros podrían padecer porfiria, rabia o esquizofrenia.
La porfiria es una enfermedad hereditaria que afecta a las enzimas productoras de células sanguíneas y que se manifiesta en alteraciones de la piel y el sistema nervioso, alucinaciones, insomnio, delirios y epilepsias. Los enfermos de porfiria adquieren en ocasiones un aspecto monstruoso, con un anormal crecimiento del vello y de las uñas y retracción de las encías, lo que ocasiona que los colmillos destaquen y la dentadura tenga un aspecto sanguinolento a lo que habría de añadir las alteraciones mentales y su rechazo a la luz. Además debido al déficit de sangre necesitan restablecer sus niveles de hemoglobina, lo que consiguen por medio de transfusiones , sin embargo esta enfermedad es sumamente rara , sólo existen unos 100 casos conocidos de porfiria eritropoyética congénita como para dar lugar a un mito tan extendido, además la alteración del ritmo sueño-vigilia o el temor a verse reflejado en los espejos son síntomas de la esquizofrenia, la relación esquizofrenia y vampirismo fue anunciada en 1972 por el psiquiatra Lawrence Kayton quien también menciona el miedo a sentirse encerrados, la alternancia de la inanición con periodos de apetito voraz, algunos esquizofrénicos muestran apetencia de sangre o atracción por los cadáveres.
Otra enfermedad con la cual tiene gran similitud el vampirismo es con la rabia, los enfermos muestran aversión por los espejos, accesos de ira, excitación, convulsiones, hidrofobia (se supone que los vampiros no pueden cruzar el agua) instinto de morder, predominancia en el sexo masculino, alteración del ciclo vigilia-sueño, hipersexualidad, rechazo a los olores intensos (ajo, resina, incienso) o fuertes delirios que transforman a los afectados en bestias feroces. Además el cadáver de un rabioso muestra buena conservación y abundancia de sangre fluida que permitiría que esta manase al clavarle una estaca en el corazón.
La rabia es una zoonosis, (enfermedad que puede transmitirse de animales vertebrados a hombres) por mordedura de ratas, monos, murciélagos, bovinos etc. Se conocen unas 150 zoonosis y muchos médicos actuales consideran que probablemente el vampirismo sea realmente una zoonosis transmitida mediante mordedura y mal interpretada en una época en que la ciencia no la podía identificar.
Los estados catalépticos también dieron pie a estas leyendas, la catalepsia se manifestaba con una intensa y generalizada rigidez de los músculos, cuando enterraban a personas catalépticas estas estaban vivas y después al desenterrarlos por alguna razón, se veían marcas de arañazos en el ataúd, lo cual dio pie a que los confundieran con vampiros. Cierto o no, los vampiros son uno de los mitos más extendidos y más admirados hoy en día del cual hablaremos más ampliamente.